Un cuento de lagartijas y ranas
Para niños… y para quienes hace tiempo dejaron de serlo
Siempre quise escribir un cuento para niños. Más aun ante la motivación de mi esposa que varias veces me ha instado a hacer el intento. Siempre he pensado que no es lo mío, que para ese tipo de historias se necesita algo especial que yo no tengo, por ello admiro profundamente a quienes fluyen escribiendo historias para niños.
Sin embargo, hace unos meses tuve un sueño con dos animalitos —sé que suena raro pero así fue—. Nada extraordinario, solo dos pequeños animalitos verdes en un pequeño paraje campirano: una rana y una lagartija… y, no sé por qué, pero pensé que en ese sueño quizá ahí había una historia.
Lo más curioso vino al despertar.
Recordé que tenían nombres. Solo uno con claridad —el de la lagartija—. El de la rana se me borró por completo. Así que hice lo único que podía hacer; le puse uno (uno que me pareció más que obvio). Así nacieron Raya y Rana. Y con ellos un cuento sencillo. Casi como una fábula. Sin pretensiones. Y claramente imperfecto.
Un intento de contar una historia para niños, pero que pueda llegar también a los adultos. Que funcione para los pequeños, pero que diga algo a los que ya no lo somos tanto y que nos encontramos atrapados en la rutina diaria, viviendo entre dos extremos: correr demasiado o quedarnos paralizados, impedidos de disfrutar la vida que Dios nos ha dado.
Pero esta historia no la publique aquí.
Si quieres conocerla, tendrás que hacer un pequeño giro… abrir una puerta discreta que te lleve a un lugar más tranquilo dentro de este mismo espacio: @cuadernosdeficción ( 🚪https://open.substack.com/pub/acorzo ). Un espacio que abrí para que las palabras no tengan tanta prisa y las historias que se me ocurren de repente, puedan quedarse en un lugar especial, aun cuando no sean tan reflexivas como lo que escribo en @laplumadealexcorzo.
Una especie de cuaderno aparte… donde estoy empezando a guardar todo tipo de relatos y que, si te parece bien, también puedas compartir y suscribirte.
Si te da curiosidad, ¿por que no te asomas?
Ahí está la historia de esta lagartija y esta rana que, de forma bastante improbable, se hicieron amigos… y en el proceso descubrieron algo que ninguno podía aprender solo.
Y quien sabe, quizá esta pequeña historia te ayude a darte cuenta de en qué lado del patio haz estado todo este tiempo.
Da clic en el siguiente enlace:👇



Alex…
hay textos que se leen…
y hay textos que se quedan caminando contigo después.
Este fue de los segundos.
Lo que hiciste con Raya y Rana no es solo narrativa…
es ese tipo de historia que parece sencilla, pero te va metiendo verdades sin pedir permiso. Como si te sentaras a escuchar un cuento… y de pronto te das cuenta que el cuento te está leyendo a ti.
Y no pude evitar pensarlo:
Esto tiene ese ADN raro que tenían las historias de Tony Campolo.
Esa mezcla entre calle, fe y verdad incómoda… que no te predica, pero te confronta igual.
Porque al final no se trata de si entendiste la historia…
se trata de si algo en ti se movió mientras la leías.
Y sí… se movió.
Sigue escribiendo así.
Sin bajar el filo.
Sin suavizar lo que tiene que incomodar.
Porque ese tipo de historias no entretienen…
despiertan.